viernes 5 de septiembre de 2008

Ejercicio de imaginación

Mientras buscaba algo de documentación con la que completar este artículo, uno de los redactores que pululaban por la redacción me dijo: "Pero Lucía, ¡si Blur ya están pasados de moda!"

Me he sentido herida. Algo ofendida. Pero no por mí. Sino por la música. Hay ciertos grupos o canciones que son intocables, que no pasan de moda, que forman parte de la banda sonora de nuestras vidas. Hay álbunes o canciones que son verdaderas obras de arte, joyas de coleccionista. ¡Ay! ¡Qué os voy a contar que no sepáis ya vosotros!

Bueno, que aunque mi compañero me haya dedicado esas palabras, nadie os va a librar de que os ofrezca un nuevo "Ejercicio de imaginación".

Una vez dicho esto... ¡Manos a la obra! Ya sabéis cómo funciona esto. Oid la música, abrid la mente y dejaros llevar por lo que leéis.

Blur - "Sing"




Los ligeros y cortos acordes de piano con los que empieza este tema nos llevan a construir una estancia amplia pero vacía. Hace frío y nos encontramos desnudos, totalmente inmóviles, aunque inquietos.

"Estoy bien así", pensamos. "¡Que me dejen en paz!", suplicamos. Sin embargo, en seguida el hueco que nos protege se nos queda pequeño. Levantamos la cabeza y empezamos a otear lo que hay alrededor: nada. Sí, no hay nada pero podemos oir una voz que nos susurra. Una voz suave, triste, melancólica. Queremos encontrar esa voz. Saber quién nos habla.

Así es que salimos de nuestro improvisado escondite y empezamos a recorrer cada rincón de la estancia. No sabemos muy bien qué o a quién buscamos. Pero no nos paramos. Seguimos adelante. A veces, el frío nos paraliza. "'¡Adelante, adelante!", pensamos dándanos ánimos.

De repente la música se hace intensa, sin previo aviso. Una tenue luz enmarca la figura de lo que pensamos que puede ser una puerta. ¡Que gran sorpresa! Allí nos quedamos. Postrados ante la puerta. Sorprendidos. Sin embargo, no nos arriesgamos a tocar el picaporte. Mucho menos pensamos en abrirla. Así es que en el momento en que la luz desaparece, volvemos lentamente hacia nuestro rincón.

Nuestro rincón... nuestro rincón... pero no es lo mismo. Hay algo que ha cambiado. "¿Para qué voy a seguir aquí?", nos repetimos una y otra vez. "Este no es mi lugar. Este no soy yo", pensamos.

¡Por fin! ¡Por fin dejamos todo aquello que nos anclaba y no nos dejaba respirar, caminar, correr, saltar, gritar, extender los brazos, cantar, sonreir, poner voces extrañas! ¡Estamos a gusto con cómo somos! ¡Nos mostramos tal y como somos! ¡Dejamos salir al niño que llevamos dentro! ¡Vivimos sin temer caer en lo ridículo!

"So what's the worth in all of this
If the child in your head
If the child is dead
Sing to me
Sing to me"


5 comentarios:

Noel dijo...

"Uno de los redactores que pululaban por la redacción me dijo: "Pero Lucía, ¡si Blur ya están pasados de moda!".

Le dices al redactor, con perdón, que mis cojones toreros.

Lucía Helguera dijo...

Halaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Kaferu dijo...

Esa es la clave para ser nosotros mismos. Olvidar el ridículo!

Danzante dijo...

Yo soy de los que siempre toca el picaporte y acaba entrando por la puerta a hurtadillas...

Inquisidor dijo...

Profundamente patético, un blog que hace palabras todo lo que el mundo piensa sobre lo realmente patético que nos rodea.

http://profundamentepatetico.blogspot.com/